nos dimos los regalos, tomamos fotos, reímos,
platicamos, después salimos a caminar por la calle para divertirnos como
nosotras lo solíamos hacer cada vez que estábamos las cinco juntas, porque cada
una aportaba algo diferente y hacía que cada segundo fuera especial y que
quedara plasmado en nuestra memoria como un maravilloso recuerdo que nos acompañaría
toda la vida.
También hay que reconocer que no siempre todo era
perfecto, de vez en cuando se tenían algunos desacuerdos que se convertían en
discusiones, pero no existía razón demasiado fuerte como para dejarnos de
hablar totalmente, el enojo solo nos duraba cinco minutos y seguíamos hablando
como si nada hubiera pasado. Considero que de cierta forma eso era bueno,
porque no podíamos permitir que esa amistad que se estaba construyendo poco a
poco se acabara por algo sin importancia.
El siguiente cumpleaños fue el de Liz,
lamentablemente para su cumpleaños hubo algunas complicaciones, porque por
parte de nosotras no había mucha discreción y por parte de ella, sospechaba y
relacionaba todas las cosas muy rápido, así que ya no era tanto la sorpresa,
pero de igual manera logramos planear todo. Pero cuando ya se acercaba más la
fecha, unas amigas de Liz nos dijeron que también le querían festejar, lo cual ocasionó
un desorden, porque Michelle y Diana pensaban totalmente diferente que Stefy y
yo; ellas decían que solo nosotras como las Likes debíamos festejarle, y por
parte de nosotras no había problema alguno para que se unieran las otras dos
amigas de ella, lo único que queríamos era que Liz pasara un día inolvidable.
De una u otra manera, pues llegó el día y aunque los planes nos cambiaron un
poco, considero que todo salió bien, y como en todo
la intención era divertirnos.
A los ocho días era cumpleaños de Stefy, pero a ella
no la festejamos en su casa, solo nos juntamos en la casa de Diana, le dimos
algunas cosas y después salimos a la calle, fuimos a la plaza, nos tomamos
fotos, compramos cosas, siento que ese había sido un cumpleaños diferente y un
poco más divertido, pasamos algunas penas por la calle, pero no nos importó que
la gente se nos quedara viendo, reíamos todo el tiempo por las tonterías que hacíamos
juntas; también grabamos algunos videos al ir caminando por la calle, tocamos
timbres y salimos corriendo, gritamos hasta que nos cansamos. Al llegar de
nuevo a la casa de Diana comenzamos a ver una película, mientras llegaban los
papás de cada una, comimos palomitas, nos acostamos, y al mismo tiempo
recordamos lo que hicimos durante toda la tarde. Ni siquiera le hicimos caso a
la película, porque solo platicábamos y reíamos, hasta que se empezaron a ir
una y una.
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