La vida en la escuela era algo diferente, parecía
que no teníamos más amigos o amigas, porque para todo solo existíamos nosotras,
de hecho llegue a pensar que les caíamos mal a los de salón, pero la realidad
era que a las únicas que a la mayoría no les caía bien era Diana y Michelle por
las actitudes que llegaban a tener, eran un poco apáticas en ese sentido, y
preferían solo contar con nuestra amistad. Llegamos a tener discusiones porque
a ellas dos no les gustaba que las demás nos juntáramos con otras personas,
porque no nos íbamos a dejar de hablar con alguien porque ellas se enojaran.
En segundo de secundaria también comencé a ir a
clases de danza contemporánea, ahí conocí personas increíbles, que te hacían
sentir bien, por el hecho de compartir ese amor por bailar. Al estar ahí
disfrutabas, te divertías y al mismo tiempo aprendías técnicas para hacer de
esos simples pasos una coreografía única y que al estar sobre un escenario,
entregaras todo de ti.
Llegamos a tener varias presentaciones, para las
cuales nos llevábamos días y días de preparación, para que al final todo
saliera perfecto.
Esa sensación de estar arriba de un escenario,
frente a tanta gente que espera con ansias el ver la coreografía, te hace
sentir nervioso, pero a la vez te dan ganas de sacar toda esa energía para que
tus movimientos brillen y cautivar a la gente con una sonrisa.
Todos esos momentos los disfrutaba tanto que el
tiempo al bailar se pasaba demasiado rápido, pero hacía que me quedara
satisfecha con mi trabajo, pero como en todo, siempre había algo que corregir.
Durante ese año pasaron cosas que sin duda serán muy
difíciles de olvidar, hubo un tiempo en el que me empecé a llevar muy bien con
un amigo, lo cambiaron a mi salón y le tocó adelante de mi lugar. Me la pasaba
tan bien con él porque me hacía reír siempre, llegábamos a hacer tonterías
juntos que lo empezaba a considerar mi mejor amigo. También estaba la chica que
consideré una hermana cuando estábamos en primero, porque en ese tiempo
compartimos muchas cosas juntas y pues al entrar a segundo todo seguía igual,
pero no se el motivo por el cual nos empezamos a alejar, tal vez era por las
likes, pero aún así nos hablábamos y la apoye en unos momentos difíciles, en
los que no la podía dejar sola.
También estaba en banda de guerra, era algo que
quería desde que estaba en la primaria, pero mis padres no me habían dejado,
pero gracias a ello pude estar en la escolta; en ese año la banda de guerra
estaba muy bien, levantamos demasiado la banda, con todas las marchas que teníamos.
De hecho tuvimos un evento en la escuela, donde fue la escuela Hispano
Americano de la Ciudad de Morelia, en donde primero se hizo una pequeña
competencia con la banda de guerra, fue una experiencia muy padre, estábamos tan
preparados y seguros de lo que estábamos presentando, aparte de sentir el apoyo
de la escuela. También fuimos a ver un concurso de bandas de guerra, en donde
pudimos aprender de los pequeños errores que cometían las diferentes bandas de
guerra.
El tiempo se estaba pasando demasiado rápido, cuando
menos lo esperé ya era marzo, fechas en las que en el colegio celebraba a san
José. Se hacían diversas actividades, como desfile, rally, concursos, y se
cerraba con una mini olimpiada.
Esas actividades las extraño de la secundaria, era
una diversión y una emoción tan grande, que te hacía convivir con todos los
alumnos y más con tu grupo.
Cuando se estaba acercando la fecha de la clausura,
con algunos amigos estábamos ensayando un baile para ese día, fue muy divertido
porque eran puras risas de ver que los pasos no les salían a los hombres.
Y así paso el tiempo, ya era el día de la clausura,
todos con algo de nervios, pero emocionados a la vez; al momento de estar en el
escenario y que comenzamos a bailar, la música se trabó y tuvieron que
quitarla, por lo que tuvimos que empezar de nuevo el baile. Nos dio mucha risa
y pena a la vez con toda la gente que nos estaba viendo, lo bueno es que
pudimos terminar el baile sin ningún problema.
Y pues así fue como se termino el ciclo escolar; y
solo de pensar que en un mes y medio ya estaría en tercero, mi último año de
secundaria, me emocionaba pero a la vez no me agradaba la idea, sentía que el
tiempo estaba pasando demasiado rápido, y que cuando menos esperara ya estaría
en la prepa. Lo que hice fue disfrutar día a día, para llevarme excelentes recuerdos
de la secundaria y de cada uno de mis amigos y compañeros.