Pero finalmente llegó el día, el día en el que
saldría del preescolar, el día en que bailaría mi vals y me entregarían mis
papeles, pues era el día de mi graduación fue un día muy bonito, el cual
disfrute, tal vez no era gran motivo para festejar, pero el simple hecho de que
una pequeña etapa de mi vida concluía, que ya tenía seis años de edad y que en
poco tiempo ingresaría a una nueva escuela, con nuevas maestras, con nuevos
compañeros era algo que a mí me seguía entusiasmando y más el pensar que varios
de mis compañeros estaríamos juntos de nuevo.
Pasó el tiempo y ya era hora de volver a la realidad,
levantarse temprano y prepararse para ir a la escuela; sinceramente me sentía
nerviosa, pero era más la emoción de que al fin entraría a la primaria. El día
que fui por primera vez entre y pude observar a muchos niños, me daba un poco
de miedo, era algo tímida que a los únicos que les hablaba era a los que ya
conocía, pero con el paso de los días empecé a conocer nuevas personas, las
cuales se hicieron mis amigos; recuerdo perfectamente a una niña que se hizo
una gran amiga para mi, que me la pasaba relativamente todo el tiempo con ella,
nos sentábamos juntas en el salón, en recreo estaba con ella, jugábamos, etc.
Conforme iba pasando el tiempo fui conviviendo con
todos, y cuando entre a segundo de primaria entraron compañeros nuevos; pero
así como llegaron unos, se fueron otros. Realmente al principio todo era
tranquilo, pues no eran grados tan difíciles, pero cuando se me hacia pesado
era cuando me iba de vacaciones, porque tenía que entregar todos los trabajos y
tareas. Más adelante empecé a ir al catecismo para comenzar a prepararme para
hacer mi primera comunión, lo cual a mi no me gustaba, pero tenía que hacerlo.
En el 2008 me enteré que tendría otro hermano, esa
noticia fue la mejor me pudieron haber dado en ese momento, pues desde tiempo
atrás mi hermano y yo queríamos tener un hermano más; así que para diciembre de
ese mismo año, en cualquier momento sabíamos que iba a nacer ese bebé que ya
todos esperábamos con ansias. La noche del once de diciembre, estábamos cenando
tranquilamente con mi familia, cuando a mi madre se le reventó la fuente, al
principio no quería decir nada, puesto que mi padre no se encontraba, el venía
en carretera desde la ciudad de Guadalajara, entonces lo que hizo fue esperarse
y comentarle a mi tía que es doctora, ella le ayudó y cuando llegó mi padre se
fueron inmediatamente al hospital, pues la atendería mi abuelo, esa noche tuve
que dormir con la angustia de que era lo que iba a pasar. Al día siguiente
llegó mi padre diciendo que ya había nacido mi hermano, y fue una emoción
impresionante que quería ir a verlo en ese instante, lamentablemente era doce
de diciembre, fecha en la que mis padres tendrían mucho trabajo, pues un mes
antes abrieron un negocio de joyería, así que con mi hermano tuvimos que
ayudar; finalmente cuando cerraron el negocio fui a conocer a mi hermano,
cuando lo vi sentí una sensación muy bonita, pude cargarlo, era tan pequeño que
me daba miedo lastimarlo, esa noche cuando dieron de alta a mi madre nos fuimos
a casa, donde ya todo estaba listo para la llegada de mi madre y de ese bebé
que nos cambiaría la vida. Durante todos esos días yo era la que estaba un poco
más al pendiente de mi madre, pues ella tenía que guardar reposo suficiente
para estar mejor, así que mi abuela solo iba para ayudar a mi madre a bañar al
bebé, y pues igual recibía visitas de toda la familia.
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