sábado, 10 de septiembre de 2016

novela



Pero finalmente llegó el día, el día en el que saldría del preescolar, el día en que bailaría mi vals y me entregarían mis papeles, pues era el día de mi graduación fue un día muy bonito, el cual disfrute, tal vez no era gran motivo para festejar, pero el simple hecho de que una pequeña etapa de mi vida concluía, que ya tenía seis años de edad y que en poco tiempo ingresaría a una nueva escuela, con nuevas maestras, con nuevos compañeros era algo que a mí me seguía entusiasmando y más el pensar que varios de mis compañeros estaríamos juntos de nuevo.
Pasó el tiempo y ya era hora de volver a la realidad, levantarse temprano y prepararse para ir a la escuela; sinceramente me sentía nerviosa, pero era más la emoción de que al fin entraría a la primaria. El día que fui por primera vez entre y pude observar a muchos niños, me daba un poco de miedo, era algo tímida que a los únicos que les hablaba era a los que ya conocía, pero con el paso de los días empecé a conocer nuevas personas, las cuales se hicieron mis amigos; recuerdo perfectamente a una niña que se hizo una gran amiga para mi, que me la pasaba relativamente todo el tiempo con ella, nos sentábamos juntas en el salón, en recreo estaba con ella, jugábamos, etc.
Conforme iba pasando el tiempo fui conviviendo con todos, y cuando entre a segundo de primaria entraron compañeros nuevos; pero así como llegaron unos, se fueron otros. Realmente al principio todo era tranquilo, pues no eran grados tan difíciles, pero cuando se me hacia pesado era cuando me iba de vacaciones, porque tenía que entregar todos los trabajos y tareas. Más adelante empecé a ir al catecismo para comenzar a prepararme para hacer mi primera comunión, lo cual a mi no me gustaba, pero tenía que hacerlo.
En el 2008 me enteré que tendría otro hermano, esa noticia fue la mejor me pudieron haber dado en ese momento, pues desde tiempo atrás mi hermano y yo queríamos tener un hermano más; así que para diciembre de ese mismo año, en cualquier momento sabíamos que iba a nacer ese bebé que ya todos esperábamos con ansias. La noche del once de diciembre, estábamos cenando tranquilamente con mi familia, cuando a mi madre se le reventó la fuente, al principio no quería decir nada, puesto que mi padre no se encontraba, el venía en carretera desde la ciudad de Guadalajara, entonces lo que hizo fue esperarse y comentarle a mi tía que es doctora, ella le ayudó y cuando llegó mi padre se fueron inmediatamente al hospital, pues la atendería mi abuelo, esa noche tuve que dormir con la angustia de que era lo que iba a pasar. Al día siguiente llegó mi padre diciendo que ya había nacido mi hermano, y fue una emoción impresionante que quería ir a verlo en ese instante, lamentablemente era doce de diciembre, fecha en la que mis padres tendrían mucho trabajo, pues un mes antes abrieron un negocio de joyería, así que con mi hermano tuvimos que ayudar; finalmente cuando cerraron el negocio fui a conocer a mi hermano, cuando lo vi sentí una sensación muy bonita, pude cargarlo, era tan pequeño que me daba miedo lastimarlo, esa noche cuando dieron de alta a mi madre nos fuimos a casa, donde ya todo estaba listo para la llegada de mi madre y de ese bebé que nos cambiaría la vida. Durante todos esos días yo era la que estaba un poco más al pendiente de mi madre, pues ella tenía que guardar reposo suficiente para estar mejor, así que mi abuela solo iba para ayudar a mi madre a bañar al bebé, y pues igual recibía visitas de toda la familia.

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