El 31 de mayo del 2015 fuimos por última vez al
doctor, todos sabíamos que mi abuelo se quedaría internado algunos días; en el
camino él iba molesto porque no quería quedarse y solo se quejaba de lo mal que
se sentía. Al llegar al hospital le sacaron unos estudios, en donde se dieron
cuenta que ese maldito cáncer ya había invadido todos los órganos, así que le
dijeron a mi abuela y a mi padre que ya no tenía caso internarlo, ya que le
quedaba muy poco tiempo de vida, podía ser un día, una semana, un mes, no se sabía,
pero lo que definitivamente era lo mejor, era llevarlo a casa y solo esperar la
hora. En ese momento supimos lo que pasaba, pero a mi abuelo solo se le dijo
que no era necesario internarlo, así que nos regresaríamos a Zacapu, tal vez en
ese momento mi abuelo pensó que se encontraba mejor, por eso no se había
quedado, porque su actitud de regreso a Zacapu fue totalmente diferente, ahora
ya estaba un poco más contento, que llegamos a Quiroga por una nieve, estuvimos
en la plaza y a él lo veía tan contento disfrutando de su nieve de limón, que
no me podía imaginar cómo sería mi vida cuando el ya no estuviera conmigo. Era
algo bastante difícil para todos, así que se les avisó a mis tías que vivían en
diferentes lugares, una en Tabasco y otra en Jalisco que se vinieran lo antes
posible. Al día siguiente todo estuvo algo tranquilo, pero en algunos momentos
mi abuelo se sentía más mal, ya no se podía mover por sí solo, así que se
decidió que mi padre fuera a la ciudad de México por mi tía que iba en autobús desde
Tabasco. Así que el 2 de junio por la madrugada se fue mi padre, y pues yo fui
a la escuela como un día normal, a la salida tuve que ir a la casa de un
compañero a hacer un trabajo en equipo; más tarde fueron mis padres por mi y
nos fuimos a la casa de mis abuelos, cuando llegue ya estaban todos ahí, mis
primos, mis tías, pero mi abuelo estaba acostado, por lo que no lo quise molestar,
pensando que estaba dormido, así que me fui con mis primos a jugar al patio que
se encuentra en el tercer piso. Un poco más tarde baje y vi que todos estaban
en el cuarto con mi abuelo, estaba un padre rezando, mi abuelo materno que es
doctor y se oían mis tías llorar, por lo que inmediatamente supuse que ya había
fallecido mi abuelo, pero me dijeron que me fuera; cuando regrese con mis
primos no les podía decir nada, puesto que yo aún no me hacía la idea o estaba
segura de lo poco que alcancé a ver y que estaban mucho más chicos que yo. Unos
minutos más tarde mi madre subió, y no fue necesario que dijera alguna palabra,
solo movió la cabeza e inmediatamente supe que era verdad, que mi abuelo ya
había fallecido, así que me solté a llorar como nunca lo había hecho, era un
dolor tan grande, que es difícil de describir, en ese momento mis hermanos y
mis primos les paso los mismo; pero yo por más que intentaba tranquilizarme no
podía, me sentía tan mal, que hasta un poco de culpa sentí por el hecho de que
yo fui la única que no fue a saludarlo, que eso era como una despedida por
parte de nosotros, porque él no tenía la más mínima idea de lo que le estaba
pasando.
Todo eso sucedió aproximadamente a las 6:00 de la
tarde, así que en lo que preparaban todo lo del funeral, la misa, etc. Se hizo
de noche, nos fuimos al funeral y ahí también fue un dolor tan grande, ver ese
ataúd y pensar que el que se encontraba ahí era tu abuelo, que había sido como
tu otro padre por 11 años y que a pesar de que su carácter era algo fuerte, el
había dado todo por verte sonreír, que todas esas cosas que aprendías día a día
con él, se habían terminado, que ya no podrías llegar corriendo a saludarlo y
quedarte platicando horas y horas con él; todo eso y más, era algo que yo todavía
no podía asumir.
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